Cada vez más ayuntamientos de toda España están dando un paso importante al incluir la alimentación de las colonias felinas en sus programas municipales CER (Captura, Esterilización y Retorno).
Sin duda, es algo positivo.
Refleja:
- reconocimiento institucional;
- implicación pública;
- y una voluntad creciente de colaborar con las gestoras de colonias.
Sin embargo, está empezando a aparecer un problema cada vez más habitual, del que todavía se habla poco abiertamente:
la compra de pienso de baja calidad basada exclusivamente en criterios de coste.
El resultado es paradójico:
los ayuntamientos invierten fondos públicos en un alimento que los gatos de colonia muchas veces rechazan, mientras que muchas gestoras de colonias siguen comprando otro alimento con sus propios recursos.
Esto genera un problema que afecta directamente a:
- el bienestar animal;
- la eficiencia de los programas municipales CER;
- y el uso eficaz de los presupuestos públicos.
El problema de comprar pienso solo por el precio
En muchos procesos de contratación pública, el factor decisivo principal sigue siendo el precio más bajo.
En consecuencia, algunos proveedores se adjudican contratos ofreciendo productos extremadamente baratos, con una calidad nutricional insuficiente para gatos de colonia que viven al aire libre.
Lo que ocurre después es previsible:
- los gatos rechazan el alimento;
- las gestoras de colonias siguen comprando otro alimento por su cuenta;
- se desperdician cantidades importantes de comida;
- y los ayuntamientos creen haber resuelto el asunto mientras el problema de fondo sigue sin resolverse.
En la práctica, esto crea una falsa sensación de eficiencia.
Porque una gestión exitosa de colonias felinas no consiste simplemente en «comprar comida».
Consiste en ofrecer un alimento realmente adecuado a las necesidades nutricionales y de salud de las colonias felinas.
La alimentación de las colonias felinas está directamente relacionada con la salud pública y la estabilidad de la colonia
En un programa CER municipal profesional, la alimentación no es un detalle secundario.
Está directamente relacionada con:
- la salud animal;
- la estabilidad de la colonia;
- la convivencia urbana;
- y la gestión de la salud pública.
Un alimento de mala calidad puede contribuir a:
- problemas digestivos;
- pérdida de peso;
- sistemas inmunitarios debilitados;
- mayor vulnerabilidad a las enfermedades;
- mayor dependencia alimentaria;
- y mayor generación de residuos.
Además, cuando los gatos rechazan la comida, a menudo se dispersan en busca de otras fuentes de alimento, lo que aumenta la probabilidad de:
- que rebusquen en la basura;
- restos de comida en las zonas urbanas;
- y conflictos vecinales vinculados a situaciones de alimentación sin gestionar.
Por este motivo, la gestión profesional de colonias felinas requiere estrategias de alimentación basadas en criterios técnicos y veterinarios, y no exclusivamente en consideraciones económicas a corto plazo.
En los programas CER, lo barato a menudo sale más caro
Muchos ayuntamientos trabajan con recursos muy limitados.
Esto es especialmente cierto en los municipios pequeños y medianos que intentan cumplir la Ley 7/2023 de bienestar animal con plantillas reducidas y presupuestos ajustados.
Precisamente porque los recursos son limitados, gastar de forma eficiente es aún más importante.
Y aquí aparece una realidad importante:
el alimento de bajo coste que se rechaza o se aprovecha mal acaba siendo mucho más caro que comprar desde el principio una nutrición adecuada.
Porque esos recursos desperdiciados podrían destinarse a:
- campañas de esterilización;
- atención veterinaria;
- sistemas de identificación;
- campañas de sensibilización;
- o mejoras en la infraestructura de las colonias.
Cuando el alimento comprado acaba sin usarse o se tira, los ayuntamientos no solo pierden dinero.
Pierden eficiencia operativa dentro del propio programa CER.
Las gestoras de colonias poseen un conocimiento práctico esencial
Las gestoras de colonias conocen esta realidad mejor que nadie.
Son las personas que observan a diario:
- qué alimento aceptan realmente los gatos;
- qué productos provocan problemas digestivos;
- qué animales empiezan a perder peso;
- y qué estrategias de alimentación mejoran la estabilidad de la colonia.
Por este motivo, excluir a las gestoras de colonias de las decisiones sobre los programas de alimentación suele ser un grave error.
La gestión moderna de colonias felinas debe reconocer que el voluntariado no forma parte del problema.
Forma parte esencial de la solución.
Su conocimiento local, su experiencia práctica y su seguimiento diario aportan un enorme valor a los técnicos municipales y a las administraciones públicas.

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Cómo pueden mejorar los ayuntamientos la contratación pública de la alimentación de colonias felinas
La solución no requiere necesariamente aumentar de forma drástica los presupuestos.
En muchos casos, a los ayuntamientos les basta con introducir criterios técnicos mínimos en los procesos de contratación.
Por ejemplo:
1. Establecer estándares nutricionales mínimos
Definir requisitos adecuados de proteína y grasa adaptados a las poblaciones de gatos de colonia que viven al aire libre.
2. Evaluar la calidad del alimento, no solo el precio
Los procesos de contratación también deberían valorar:
- la digestibilidad;
- la composición de los ingredientes;
- la calidad nutricional;
- y las tasas de aceptación esperadas.
3. Consultar a veterinarios y a gestoras de colonias
Incluir la experiencia práctica de campo de las personas que participan directamente en la gestión diaria de las colonias.
4. Realizar pruebas piloto de alimentación
Antes de hacer compras a gran escala, evaluar la aceptación del alimento en distintas colonias.
5. Medir los resultados
Registrar:
- el consumo de alimento;
- las tasas de aceptación;
- los niveles de desperdicio;
- y los indicadores de salud.
Este tipo de decisiones ayudan a los ayuntamientos a profesionalizar la gestión de colonias felinas y, al mismo tiempo, mejoran la eficiencia del gasto público.

Tecnología y gestión inteligente del bienestar animal
La digitalización también puede ayudar a los ayuntamientos a detectar y prevenir estos problemas.
Las plataformas de gestión de colonias felinas permiten a los ayuntamientos registrar:
- observaciones sobre la alimentación;
- incidencias veterinarias;
- la evolución de la salud de la colonia;
- y las opiniones de las gestoras de colonias.
Esto transforma experiencias fragmentadas en datos operativos estructurados.
Cuando los ayuntamientos tienen acceso a información organizada, pueden:
- identificar problemas recurrentes;
- optimizar las decisiones de compra;
- reducir el desperdicio;
- y tomar decisiones de política pública basadas en evidencias.
La gestión inteligente del bienestar animal no consiste solo en reaccionar ante los problemas.
Consiste en anticiparlos y prevenirlos.
Y para eso hacen falta datos.
Profesionalizar los programas CER también significa cuidar estos detalles
La Ley 7/2023 de bienestar animal ha cambiado de forma fundamental el panorama de la gestión de colonias felinas.
Los ayuntamientos ya no pueden abordar este asunto solo con improvisación.
Hoy, los programas CER profesionales requieren:
- planificación;
- coordinación;
- trazabilidad;
- colaboración con el voluntariado;
- y criterios técnicos claros.
Las estrategias de alimentación forman parte de ese proceso de profesionalización.
Porque gestionar bien una colonia felina no consiste simplemente en dar de comer a los gatos.
Consiste en construir una convivencia urbana sostenible, salud pública y bienestar animal a largo plazo.
Y a veces, mejorar un programa municipal CER no requiere grandes inversiones.
A veces basta con escuchar con más atención a las personas que llevan años sosteniendo este trabajo.
- Alley Cat Allies – Community Cats and Trap-Neuter-Return (TNR)
- Community Cats Central – Training and Resources for Colony Caretakers












